Un robot para vigilar las placas solares que recorre las instalaciones fotovoltaicas


 

 

Arbórea Intellbird despliega de forma remota estos sistemas autónomos para la gestión sostenible de grandes plantas fotovoltaicas. El robot recorre la instalación monitorizando el correcto funcionamiento de los paneles y el circuito eléctrico.

 

Nuevo robot que protege suelo y vegetación para aumentar la productividad de paneles solares

Es la avanzadilla de las energías limpias. ¿Por qué? Se coloca en puntos destacados para observar vigilante y dar oportuno aviso. Nada se escapa a sus ojos. Ni a sus oídos. Cualquier cambio se registra para actuar en consecuencia. Antecursor II es el primer robot civil capaz de operar de forma autónoma en cualquier lugar del mundo. Esto es gracias a la cobertura satelital de la red Starlink, y lo hace funcionando sólo con energía eléctrica renovable.

«El robot combina tecnologías de vanguardia para facilitar la integración de las grandes plantas fotovoltaicas en su entorno natural. Además de reducir los riesgos de incendio y controlar los costes de  mantenimiento», explica Carlos Bernabéu González, CEO, socio fundador y presidente de Arbórea Intellbird, empresa salmantina que se encuentra detrás de este peculiar robot.

En este sentido, comenta que basa su movimiento automático, de precisión al centímetro, en un singular proceso inspirado en las estrategias de caza de la gineta, un depredador nocturno capaz de desplazarse con precisión en la oscuridad. «El sistema de comunicaciones permite a Arbórea monitorizar en tiempo real toda la flota de robots desplegada en plantas fotovoltaicas de lugares  remotos. Lo hará a través de su herramienta Torre de control virtual».

Sobre esta plataforma, Bernabéu González afirma que, aparte de seguir dando cobertura a los pilotos de inspección de drones de infraestructura energética de grandes compañías, puede recibir de manera automática toda la información del estado de los sistemas de cada robot en tiempo real, así como las alertas asociadas a las anomalías detectadas en las plantas fotovoltaicas.

Cuenta con dos funciones. Por un lado, permite generar un proceso de inspección en busca de anomalías térmicas. Y lo hará no solo en la parte superior de los paneles, como realizan los drones, sino  también simultáneamente en todas sus estructuras inferiores, tales como presillas, portafusibles, grapas o cableado, que escapan a la vista aérea y son las más propensas a generar puntos calientes de riesgo.

«La autonomía de inspección del robot sobrepasa con creces las de cualquier otro sistema, dado que se sitúa por encima de las 30 horas», subraya para, a continuación, añadir que ofrece la  posibilidad de llevar a cabo inspecciones de la infraestructura fotovoltaica, sin requerir de la intervención de una persona. Lo consigue, según indica, gracias a un juego de sensores termográficos de alta resolución que toman continuamente miles de mediciones de la instalación. «Esta gran masa de datos digitales es procesada a bordo mediante IA».

Con esta magia detrás de cada uno de los pasos que da, el sistema detecta anomalías, las evalúa en función de las condiciones de la planta y reporta una identificación temprana de posibles fallos, todo ello en tiempo real. El resultado es, celebra, que los técnicos de la empresa propietaria del parque reciben en sus móviles un correo con la alerta, la posición de la anomalía y una termografía con los valores de referencia. «Esto garantiza una intervención temprana del técnico que evite riesgos de incendio», apostilla.

Para ello, el robot recorre las instalaciones fotovoltaicas de forma continua y regular monitorizando el correcto funcionamiento de los paneles y el circuito eléctrico. Además va procesando la información, detectando  anomalías y reportando cualquier valor que pudiera suponer un deterioro de los elementos de forma automática. «El monitorizado remoto continuo de las constantes vitales del robot posibilita a Arbórea detectar problemas de manera temprana. Tambien permite mantener continuamente actualizados todos los sistemas, por muy remoto que sea el enclave en el que operan. Esto ofrece la opción de dar una alta cobertura a nuestros clientes, sin necesidad de desplazarse sobre el terreno. Lo que redunda en una mayor eficiencia y una reducción muy notable de emisiones de CO2 y costes».

Otro de los usos, tal y como expone Carlos Bernabéu González, es que Antecursor II lleva integrado un sistema de desbroce de la vegetación. Este sistema está fabricado en base a materiales aeronáuticos, para generar un fino triturado de la vegetación, que será de forma limpia y muy silenciosa. «Esta gestión vegetal 100% eléctrica evita la contaminación del suelo por aceites o combustibles y las emisiones de gases de efecto invernadero. También el riesgo de incendio asociado a motores calientes, o la rotura de paneles por proyección de piedras desde los sistemas tradicionales de desbroce de disco o filamento». A esto se suma, dice, que este corte autónomo continuo fomenta el aumento de especies tapizantes. Se logra así un mayor control del polvo, tan pernicioso cuando se deposita sobre los paneles. «La generación de una capa de vegetación basal evita la desertificación por escorrentías. También favorece el mantenimiento de suelos vivos y, por tanto, el  sostenimiento de la biodiversidad en las plantas fotovoltaicas», asegura.

Preguntado por la innovación de esta plataforma, Carlos Bernabéu presume de que se trata del primer robot autónomo dedicado a este tipo de tareas.  «Hasta la fecha, los drones o robots se movían bajo el control de un piloto, tomaban datos que más tarde eran procesados en busca de anomalías. Antecursor II no requiere piloto, toma datos, los procesa, analizando y detectando anomalías, las valora y reporta directamente al mantenedor de forma autónoma, integrando las últimas tecnologías que incluyen IA». Un sistema «pionero» y un «hito internacional» que ya está desplegado en grandes plantas españolas.

De cara al futuro, avanza que la compañía salmantina da soporte internacional a los líderes de la energía eólica en el mantenimiento inteligente de sus palas, al tener sus flotas analizadas de forma extremadamente precisa gracias a la tecnología desarrollada. Por esta razón, aspiran a brindar un soporte global a la expansión de la fotovoltaica, de modo que esta sea segura y respetuosa con el suelo y la biodiversidad.

 

Fuente: El Mundo de Castilla y León  

 

Esta planta solar de Salamanca está controlada por un robot que además es jardinero: Antecursor II

Un robot para vigilar las placas solares que recorre las instalaciones fotovoltaicas